Viaje a Jaca.

Viaje a Jaca.

Viajar y aprender son dos verbos que van unidos, pues no hay viaje que no sea una experiencia formativa y de la que se aprenda.

El  conocimiento de uno mismo, la madurez, el desarrollo de habilidades sociales o los conocimientos interculturales son considerados por muchos como algunas de las habilidades que el viaje proporciona en una intensidad muy superior al que se produce en nuestra realidad cotidiana. En ciertas épocas de nuestra vida resultan indispensables, y es ahí donde el viaje debe acoplarse con el desarrollo curricular. Por eso en nuestro centro nos esforzamos en ofrecer experiencias viajeras a nuestros alumnos.

Al viajar descubres nuevas culturas. Incluso aunque viajes dentro de tu mismo país, entiendes que hay distintas formas de vivir y de pensar. Y adentrarse en estas culturas distintas, saber convivir con ellas y sacar todo lo bueno que nos ofrecen es algo fundamental para nuestra educación.

Aprendes habilidades sociales. Cuando viajas, de repente, por muy tímido que seas, te descubres hablando con desconocidos, comentando cualquier situación, solicitando ayuda para llegar a un determinado lugar… Te vuelves más comunicativo, a veces por necesidad.

Aprendes a ser independiente. Tanto intelectual como emocionalmente. Viajar, además, te obliga a ser proactivo. Tienes que controlar todo lo que tienes a tu alrededor, sobre todo si viajas sin tu familia, tienes que tomar decisiones, tomar la iniciativa, reaccionar ante una determinada situación. Es un conocimiento constante sobre ti mismo, y no hay nada más enriquecedor y más educativo que aprender cómo eres de verdad.

20 años de chocolate y vainilla.

20 años de chocolate y vainilla.

El ajedrez es un maravilloso gimnasio mental perfecto para que los niños desarrollen el pensamiento y la atención. Puede parecer una actividad pasiva pero su dinamismo radica en la constante actividad del cerebro: pensar, valorar, juzgar, decidir, analizar, pensar de forma creativa, difícilmente encontraremos mayor movimiento del pensamiento. Solamente esto ya sería suficiente para adentrarnos en el reino de vainilla y chocolate desde temprana edad. Pero es que además, fomenta valores y habilidades sociales.

En el colegio trabajamos el ajedrez con un método planteado desde las Inteligencias Múltiples, algo que ha permitido enriquecer con distintas estrategias un juego milenario apasionante para que los niños puedan disfrutarlo. El programa se enmarca dentro de la Enseñanza para la comprensión. Sus objetivos principales son que los alumnos aprendan a utilizar sus recursos para resolver problemas y que interactúen con el mundo que les rodea de manera solvente. El ajedrez fomenta la concentración, la atención, la memoria y el análisis: funciona como un gimnasio en el que los niños ejercitan distintas habilidades mentales. Además, potencia la competencia matemática.