El arte está naturalmente ligado a la creatividad, una de las cualidades más vinculadas al desarrollo y éxito personal en la vida. En el colegio procuramos dar la importancia y el tiempo que merece al arte. Los educadores sabemos que el arte en los niños desarrolla la motricidad fina, el desarrollo neuronal y es vital para potenciar la imaginación. Sabemos que es básico para enseñar otras materias como matemáticas, ciencia, lengua… Los psicólogos nos dicen que es necesario para que los niños comprendan y procesen el mundo y sus propias emociones. Los artistas saben que el arte es fuente de belleza y expresión, y que ya sólo el proceso de crear tiene importancia en si mismo. Los niños sienten que el arte es divertido, muy divertido. Los padres disfrutan de ver a sus hijos enganchados a una actividad creativa durante largos periodos. Lo cierto es que el arte es vital, de manera intangible, para los niños, y que si se permite a los niños manipular, crear e inventar, aprenderán mejor el resto de disciplinas

Aquí hay algunas razones por las que los niños crecen más sanos en contacto con el arte:

1. Fomenta la creatividad.

La creatividad es saber pensar fuera de la caja, es juntar ideas distintas de manera nueva, es solucionar dilemas, ver oportunidades en los problemas. La habilidad de ser creativo es vital para nuestros hijos, así como para el desarrollo global, especialmente en una época en la que nos enfrentamos a grandes retos como pobreza mundial, cambio climático, radicalismos, etc. Individuos, empresas, organizaciones y gobiernos buscan soluciones innovadoras cada día. De acuerdo con la International Child Art Foundation «los estudios demuestran que un niño que crece expuesto a las distintas artes adquiere una habilidad especial para pensar de manera creativa, ser original, desarrollar criterio propio, descubrir, innovar y crear, cualidades clave para el éxito individual y el bienestar social en el siglo veintiuno».

2. Establece nuevas conexiones neuronales.

El arte puede utilizar la vista, el sonido, el tacto, el olfato y el gusto, o todos a la vez, dependiendo de la actividad. La sinapsis neuronal llega a su punto culmen cuando los niños experimentan y crean, apretando pintura entre sus dedos, mezclando colores, dibujando desde un modelo, pintando desde su imaginación, escuchando el sonido del arco cuando lo rozan contra una cuerda…

3. Desarrolla la motricidad fina.

Colocar los dedos en las cuerdas, coger un pincel, dibujar círculos y líneas, mezclar colores, cortar con tijeras, controlar una barra de pegamento, apretar un bote de cola, hacer rollos de plastilina, trocear papel, etc son tareas que requieren concentración, coordinación y destreza motriz, y a la vez son tan divertidas que los niños las repiten una y otra vez, con lo que su motricidad mejora.

4. Facilita la escritura.

Garabatear es el primer paso para escribir. Los bebés y niños empiezan a garabatear en cualquier dirección desde que tienen un lápiz en la mano. Cuanto más garabatean, más son capaces de controlar el lápiz y sus movimientos sobre el papel. A medida que van controlando el garabato, van siendo capaces de hacer una variedad de formas más complejas, hasta que pueden hacer las formas necesarias para escribir las letras de cualquier alfabeto.

5. El arte estimula la habilidad de resolver problemas. 

El arte, en actividades abiertas o guiado, no es más que una oportunidad inagotable de tomar desiciones, llegar a conclusiones, valorar consecuencias, y evaluar resultados. Los niños aprenden a estar más cómodos con lo inesperado y a pensar de forma más flexible, que es la clave para la creatividad y la confianza en uno mismo. Además, cuanta más experiencia adquieran con distintas disciplinas artísticas, técnicas y materiales, será más probable que prueben combinaciones e ideas nuevas.

6. Ayuda a entender sus sentimientos y el mundo que les rodea.

Los niños están expuestos a cantidades increíbles de información nueva, y necesitan procesarla de forma segura y reflexiva. El arte les ayuda a explorar sentimientos y a enfrentarse al día a día o a eventos importantes en su vida. El movimiento, la música, la imagen , el color, la línea, etc ayudan al niño a expresarse de forma multisensorial, sobre todo a una edad en la que el desarrollo de la lengua no es suficiente para expresar emociones y sentimientos complejos.

Cuando fomentamos que el niño explore el arte en el colegio, fomentamos que se conozca a si mismo y a una variedad de herramientas a su disposición para crear e innovar, le damos nuevas maneras de expresarse. No lo hacemos para crear pequeños artistas, sino para crear niños seguros y cómodos con su propia creatividad, tenga la forma que tenga.

Adaptado de The Artful Parent: Simple Ways to Fill Your Family’s Life with Art & Creativity, © 2013 by Jean Van’t Hul.