Tener un pequeño robot en sus manos y programarlo para lograr superar los retos o crear maquetas usando legos se convierten en una fuente de diversión para los más pequeños del colegio. Desde infantil los alumnos del centro se inician en la robótica motivándolos por medio de la experimentación.

Desde bloques y legos hasta pequeños robots como las Bee-Bot pasando por tarjetas de secuenciación, entre otros, los materiales se adaptan al proceso madurativo de los alumnos. Las actividades de construcción o de preprogramación permiten desarrollar competencias generales como la socialización, la imaginación o la iniciativa. Al tiempo que se fomenta el juego colaborativo y el acercamiento al pensamiento computacional.

En infantil la robótica es no sólo un objeto de aprendizaje sino también un recurso en proceso de asimilación y adquisición de los distintos contenidos trabajados en la etapa. Siendo eje de conocimiento, la robótica permite que los niños desarrollen estrategias de pensamiento al enfrentarse, por ejemplo, a problemas que deben solucionar por medio de una secuencia de acciones que ellos mismos planifican. Como recurso didáctico, la robótica favorece la adquisición de conceptos de las distintas áreas del curriculum así como la interiorización de conocimientos.

Una de las claves de la robótica en infantil es que su carácter multidisciplinar posibilita la creación de ambientes estimulantes de aprendizaje desde los que abordar multitud de contenidos a modo de retos y problemáticas favoreciendo imaginen posibles soluciones y pongan en marcha sus ideas.