La semana pasada vivimos una experiencia inolvidable en nuestro centro con la visita de los alumnos de la Oberschule Berenbostel, en Garbsen, cerca de Hannover. Tras nuestra estancia en Alemania el pasado mes de diciembre, ahora ha sido su turno de descubrir la esencia de Lanzarote y compartir con nosotros la segunda parte de este enriquecedor intercambio dentro del programa Erasmus+. Cinco estudiantes, acompañados por dos profesores, se integraron plenamente en nuestra comunidad educativa, alojándose en casas de familias de acogida. Gracias a esta convivencia, pudieron conocer de cerca la cultura, las costumbres y la vida cotidiana de la isla, generando un ambiente de aprendizaje mutuo, amistad y descubrimiento compartido.

En el marco del proyecto “School Explorers”, las diferentes actividades realizadas a lo largo de la semana tuvieron como objetivo principal explorar el singular paisaje volcánico de Lanzarote y reflexionar sobre el vínculo esencial entre el ser humano y la naturaleza. Para ello, el legado del artista lanzaroteño César Manrique se convirtió en el hilo conductor de la experiencia, permitiendo al alumnado comprender la importancia de preservar el equilibrio entre desarrollo, cultura y medio ambiente.

Durante la estancia, el grupo tuvo la oportunidad de recorrer algunos de los espacios naturales y culturales más emblemáticos de la isla. Así, pudieron observar el entorno costero de Arrecife con un paseo por su marina, lo que les permitió tener una primera aproximación al paisaje litoral de la capital. Además, tuvo lugar una visita al volcán del Cuervo, donde los alumnos pudieron acercarse al origen volcánico que da forma al característico paisaje lanzaroteño. Posteriormente, la experiencia se amplió con la visita al Parque Nacional de Timanfaya, un lugar donde la fuerza de la actividad volcánica se hace visible y donde los alumnos comprendieron mejor los procesos naturales que moldearon la isla. Del mismo modo, el recorrido incluyó las Salinas de Janubio, ejemplo del aprovechamiento tradicional del paisaje y de la relación histórica entre la población local y su entorno natural. Por otro lado, el grupo pudo disfrutar del mar desde otra perspectiva a través de una actividad de kayak, combinando deporte, naturaleza y convivencia.

Por otra parte, el programa incluyó una aproximación más profunda al legado artístico y ambiental de César Manrique gracias a la colaboración de los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote. Así, el alumnado visitó espacios tan representativos como los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes y la Fundación César Manrique, lugares que reflejan la visión única del artista y su capacidad para integrar arte, arquitectura y naturaleza de forma armónica. Estas visitas permitieron reflexionar sobre la importancia de proteger el entorno natural y comprender cómo el desarrollo turístico puede coexistir con la preservación del paisaje cuando existe una conciencia clara de sostenibilidad.

Asimismo, una parte fundamental de la experiencia estuvo dedicada a la concienciación ambiental. En la playa de Famara, participaron en una actividad de recogida de microplásticos que les permitió observar de primera mano el impacto que los residuos generan en los ecosistemas marinos. Esta acción se complementó con un momento de conexión con la naturaleza a través de una sesión de yoga al aire libre, favoreciendo la reflexión sobre la relación entre bienestar personal y cuidado del entorno. Más tarde, la experiencia adquirió un carácter creativo gracias a la colaboración con la asociación Papacría Lanzarote y su campaña #ConcienciArte, mediante la cual los alumnos transformaron los residuos recogidos en la playa en esculturas artísticas inspiradas en la fauna de Famara. De esta manera, el arte se convirtió en una herramienta para sensibilizar sobre el problema del uso excesivo de plásticos y fomentar una actitud más responsable hacia el medio ambiente.

Finalmente, la semana concluyó con un espacio de reflexión y puesta en común en el que los alumnos presentaron sus esculturas y compartieron lo aprendido con sus compañeros de 2º de ESO. Este momento sirvió para valorar el trabajo realizado, intercambiar experiencias y destacar la importancia de iniciativas educativas que fomenten la cooperación internacional, el aprendizaje de idiomas y el compromiso ambiental.

Sin duda, esta estancia ha sido mucho más que un intercambio. Ha representado una oportunidad para fortalecer lazos entre comunidades educativas, aprender unos de otros y avanzar hacia una mayor conciencia cultural, europea y sostenible. Una experiencia que, sin duda, permanecerá en la memoria de todos los participantes y que nos anima a seguir construyendo juntos un futuro más respetuoso con nuestro planeta.